jueves, 3 de agosto de 2017

El A-4B Skyhawk C-209, perdido en el desierto

El A-4B Skyhawk matrícula C-209 posee el Número de Serie 11393 e inicio su servicio el 15 de febrero de 1961 en la US Navy en el escuadrón VA-163 con sede en NAS Cecil Field, Florida. El 11 de mayo de 1964 paso a depósito en NAF Litchfield Park, Arizona. En la US NAVY era identificado como  BuAer 142139.

Finalmente en octubre de 1966 fue entregado a la Fuerza Aérea Argentina.
Durante el Conflicto de Malvinas formo parte del Escuadrón III del Grupo 5 de Caza con base en Río Gallegos. El 1 de mayo de 1982 se cumplieron dos misiones de combate, la primera a las 16:29 hs compuesta por dos A-4B Skyhawk, con el indicativo "Foca" y la misión de ataque a objetivos navales. La segunda despegada unos minutos después integrada por tres A-4C Skyhawk, con indicativo "Lana" y la misma misión.



En misión de cobertura de estas escuadrillas, partieron tres A-4B. El C-206 al mando del 1er Teniente Mariano Velasco, el C-246 con el Teniente Carlos Ossés y este avión en particular, el C-209 con el 1er Teniente Héctor Sánchez. Despegaron de Río Gallegos a las 16:30 hs.


El informe oficial de la Fuerza Aerea Argentina indica que al no disponer de blancos adecuados, el CIC Malvinas les ordenó regresar arribando a las 18:00 hs. El C-209 sin embargo regresó por desperfectos a las 17:00 hs.

El 25 de mayo es un día patrio por lo que los pilotos estaban muy motivados y a esto se sumó una buena meteorología, por lo que se programaron varias misiones de combate. Una de ellas estaba integrada por cuatro A-4B Skyhawk, que partieron a las 08:00 con el indicativo "Marte" desde Río Gallegos. Los aviones participantes eran el C-244 con el Capitán. Hugo Palaver, el C-250 con el Ten Daniel Gálvez, el C-221 pilotado por el Ten Vicente Autiero, y el C-209 como último numeral con el Alf Hugo Gómez; todos armados con una bomba MK-17 de 1.000 lbs.

Los dos últimos debieron regresar a los 25 minutos, Autiero con fallas en su motor y Gómez con el C-209, debió seguirlo pues no tenía la sección guía a la vista (recordemos que en esa latitud a esa hora aún no había salido el sol).


La escuadrilla guía, prosiguió la misión. El cap. Palaver recibió fuego de artillería antiaérea propia, sobre Darwin no obstante atacó un buque, luego fue alcanzado por un misil Sea Dart lanzado desde el destructor HMS Coventry, que se encontraba al norte de la isla Borbón, muriendo heroicamente. El ten Gálvez pudo sobrevivir a la misión y arribó a Río Gallegos a las 11:00 hs.
El 23 de junio de 1994 el C-209 realizaba un vuelo de adiestramiento en formación, en medio de las montañas sufrió un apagado de su motor; el piloto intentó un reencendido del mismo pero al no lograr volver a reactivarlo decide eyectarse. Sin embargo el piloto al tirar de una de las manijas del asiento eyectable, no pasó nada, luego tiró de la otra y tampoco pasaba nada.
En ese momento el piloto observó a su alrededor y se percató que estaba saliendo de las zonas de picos montañosos, mientras que el avión, con el motor apagado, se iba precipitando indefectiblemente al suelo, por la falta de empuje del motor que genera el avance.

El A-4B iba inclinándose en una veloz picada mortal hacia el suelo, al instante observa que el sitio donde iba cayendo era un terreno muy plano (el salar), fue ahí que en forma instintiva tira de los comandos hacia atrás y logra que el avión aterrice suavemente sobre los tanques suplementariosFinalizado el aterrizaje el piloto debió pasar toda una noche de invierno en altura, amparado por el paracaídas, hasta un grupo de salvamento logró llegar al lugar al día siguiente para realizar el rescate

Las condiciones en que se encontraba el aparato y lo difícil que resultaba el acceso al lugar llevaron a tomar la determinación abandonarlo allí sin antes quitar del avión el equipamiento indispensable que podría ser reutilizable; volaron la cabina por razones de seguridad (recordemos que fallo el sistema de eyección), por eso en que hoy ya no hay rastros de ella.
Posteriormente fue dejarlo allí para que los efectos de la sal hicieran su trabajo. Generando un constante deterioro del avión al que se sumó la canibalización de partes y suvenires perpetrada por los pocos que lograban acceder hasta el lugar. Actualmente poco queda del mismo faltando prácticamente toda la proa.

Publicado por Luis Bogado Arqueologia Aeronáutica